
Según cuenta la Biblia, en uno de sus tantos viajes misioneros, se encontró a su primo, Juan el Bautista, a quien le pidió que lo bautizara, tal como estaba haciendo con el resto de las personas que estaban a su al rededor. Juan accede y luego de sumergir a Jesús bajo las aguas y proclamar la oración correspondiente, una paloma blanca bajó de entre los cielos y se posó sobre el hombro de Jesús y el cielo se abrió e iluminó a Jesús. Todo esto fue hecho para dejarnos como explicación lo que el bautismo significa o lo que estamos logrando al hacerlo.
Cuando uno se sumerge bajo las aguas del bautismo, sea del modo que éste sea, estamos dejando atrás a una vieja persona y dando la bienvenida a un nuevo estilo de vida bajo la protección de Dios desde los cielos. La paloma simboliza al Espíritu Santo quien se posará en nuestro hombro cual paloma, significando que velará por nosotros en el día a día.






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